Artículos
 
 
 
Buscador de artículos
  
 
 
ImprimirImprimir    
 
Artículo publicado el 16/11/2011   
 
 

EL MANTENIMIENTO DE LA COTIZACIÓN COMPLETA DURANTE LA JUBILACIÓN PARCIAL TRAS LA LEY 27/2011


 
Juan Ignacio del Valle de Joz

Letrado de la Administración de la Seguridad Social


La L. 27/2011 introduce una importante novedad que viene a alterar sustancialmente el balance anteriormente existente en las relaciones entre empresario y jubilado parcial. La nueva redacción del art. 166.2.g) LGSS dispone que, «Sin perjuicio de la reducción de jornada a que se refiere la letra c), durante el periodo de disfrute de la jubilación parcial, empresa y trabajador cotizarán por la base de cotización que, en su caso, hubiere correspondido de seguir trabajando éste a jornada completa».

La ley recoge esta obligación en términos más estrictos de los previstos en el «Acuerdo Social y Económico para el crecimiento, el empleo y la garantía de las pensiones», suscrito el 2 de febrero de 2011 entre el Gobierno, las organizaciones sindicales UGT y CCOO y las organizaciones empresariales CEOE y CEPYME, que constituye el antecedente inmediato de la L. 27/2011. En el Acuerdo se decía que la cotización sería íntegra tanto para el relevista como para el jubilado parcial. En la Ley 27/2011, sin embargo, y con buena lógica, ha desaparecido la referencia a la cotización íntegra a cargo del relevista, cuya consecuencia era la de un incremento indebido de las bases de cotización con repercusión futura en las prestaciones causadas por el relevista.

Esta medida ha de tener un notorio efecto desincentivador en el empresario a la hora de acordar con el trabajador el pase a la jubilación parcial, toda vez que, frente a la situación anterior, en que el empresario, durante la jubilación parcial, cotizaba únicamente en función de la actividad laboral que el trabajador continuaba desarrollando en la empresa a tiempo parcial, con la nueva regulación la cotización ha de ser completa, como si el trabajador continuara trabajando a jornada completa. Con independencia de ello, lo cierto es que se trata de una medida coherente a tenor de la regulación existente respecto del acceso del jubilado parcial a la jubilación definitiva. De acuerdo con el art. 18.2 del RD 1131/2002, cuando el jubilado parcial accede a la jubilación definitiva, para calcular la base reguladora de esta última las bases de cotización correspondientes al trabajo a tiempo parcial desarrollado en la empresa se elevan al 100% si se ha mantenido el contrato de relevo. En la medida en que se reconoce ese beneficio (otra cosa sería si el mismo no existiera), parece lógico que, si las cotizaciones se van a computar al 100%, pues que se ingresen realmente esas cotizaciones. Ciertamente, durante la duración de la jubilación parcial anticipada debe mantenerse el contrato de relevo, que viene a cubrir la parte de actividad laboral dejada vacante por el jubilado parcial y que, lógicamente, conlleva el ingreso de cotizaciones, pero tales cotizaciones se integran ya en la carrera de seguro del relevista, sin relevancia alguna sobre la situación del jubilado parcial. El equilibrio en la cotización se mantendría si el relevista, pese a cotizar, no causara prestaciones, algo que, evidentemente, supondría dejar a dicho relevista huérfano de protección. Con todo, cabría imaginar otras posibles fórmulas para mantener ese equilibrio como, por ejemplo, suprimir el beneficio de la elevación al 100% de las bases de cotización posibilitando la suscripción por el jubilado parcial de un convenio especial al objeto, precisamente, de mantener las bases de cotización completas para la jubilación definitiva; esta solución quizás se ajustaría más al carácter voluntario que para el trabajador tiene el acceso a la jubilación parcial. Caso de que no se suscribiera el convenio especial (voluntariamente por el trabajador a su cargo, o a cargo del empresario, si así pudiera haberse acordado en la negociación colectiva), la base reguladora de la jubilación definitiva se calcularía en la forma actualmente prevista para el caso de que no se haya simultaneado la jubilación parcial con contrato de relevo (art. 18.4 RD 1131/2002), en cuya virtud el interesado puede optar por que se computen las bases de cotización realmente ingresadas durante la jubilación parcial, o que la base reguladora se calcule en la fecha en que se reconoció la jubilación parcial o, en su caso, en la que dejó de aplicarse el beneficio del incremento del 100% de la base de cotización.

Este beneficio de la elevación al 100% de las bases de cotización, como se ha señalado, se prevé, conforme al art. 18.2 RD 1131/2002, cuando durante la jubilación parcial se ha mantenido el contrato de relevo. Para el caso de que la jubilación parcial no se hubiera simultaneado con un contrato de relevo, el art. 18.4 RD 1131/2002 establece que el interesado podrá optar por que se determine la base reguladora computando las bases de cotización realmente ingresadas durante la situación de jubilación parcial, o que la misma se calcule en la fecha en que se reconoció la jubilación parcial o, en su caso, en la que dejó de aplicarse el beneficio del incremento del 100% de la base de cotización, si bien aplicando las demás reglas vigentes en el momento de causar la pensión. En este caso, a la cuantía de la pensión resultante se le aplicarán las revalorizaciones que se hubiesen practicado desde la fecha tomada para el cálculo de la base reguladora hasta la fecha del hecho causante de la jubilación plena.

Esta regla no ha dejado de plantear problemas de aplicación, derivados fundamentalmente del hecho de que el perjuicio que para el jubilado parcial supone el que no se incrementen las bases de cotización hasta el 100% está causado por un incumplimiento del empresario de la obligación que le impone la disp. adic. 2.ª RD 1131/2002 de sustituir al relevista cuando el cese del mismo ha tenido lugar antes de que el jubilado parcial acceda a la jubilación definitiva. Esta es una circunstancia en la que el jubilado parcial no ha tenido intervención ni responsabilidad alguna y que, sin embargo, puede suponer una importante reducción de su pensión de jubilación ordinaria. Sobre esta cuestión se ha pronunciado el TS en su sentencia de 15 de julio de 2010 (recurso n.º 2784/2009), que afirma que «no procede penalizar al trabajador jubilado parcial, estableciendo que, cuando acceda a la jubilación completa, no se va a poder beneficiar del incremento de sus bases de cotización al 100 por 100, a efectos de cálculo de la base reguladora de su pensión definitiva. Para que se produjera tal efecto negativo, ello debería estar expresamente previsto en el artículo 18 del RD 1131/2002, pero no es así. Lo que dicho precepto dice es que, para disfrutar de ese incremento -ficticio- de las bases de cotización, es condición que la jubilación parcial "se hubiese simultaneado con un contrato de relevo". Tal exigencia debe entenderse como que el contrato de relevo se ha celebrado a su debido tiempo lo que, como hemos dicho antes, producirá ingresos a la Seguridad Social: bien las cotizaciones de ese trabajador relevista, bien las cotizaciones de un nuevo relevista que sustituya al anterior, bien, si tal sustitución no se produce, el pago de la jubilación parcial a costa del empresario. Pero en ningún caso puede interpretarse una normativa -que, como hemos dicho, pretende facilitar la jubilación parcial- en un sentido tal que se haga recaer sobre el jubilado parcial las consecuencias de un incumplimiento que no es suyo sino del empresario -al no sustituir al relevista cesado- y que pueden ser extraordinariamente graves en términos de disminución drástica de la base reguladora, y por ende de la cuantía final, de su pensión definitiva cuando se produzca su jubilación completa».

En todo caso, a la vista del nuevo régimen de cotización completa a cargo del empresario, toda vez que las cotizaciones del jubilado parcial se van a mantener al 100% como si trabajara a jornada completa, ha de entenderse que queda sin efecto la previsión reglamentaria que condiciona el beneficio de la elevación al 100% de las bases de cotización para el cálculo de la base reguladora de la jubilación definitiva al hecho de que se haya mantenido el contrato de relevo durante la jubilación parcial. De manera que, existiendo cotizaciones efectivas del jubilado parcial como si hubiera trabajado a tiempo completo, tales cotizaciones serán tenidas en cuenta cuando haya de calcularse la base reguladora de la jubilación definitiva, con independencia de que el contrato de relevo se haya mantenido durante la jubilación parcial.

Por otro lado, la introducción de esta cotización seguramente va a hacer que se replanteen los términos en que la jubilación parcial se contemplaba en numerosos convenios colectivos, en los que se establecía la obligación del empresario de aceptar en todo caso las solicitudes de jubilación parcial de sus trabajadores. La inclusión en los convenios de esa obligación se fundamentaba, por un lado, en la utilidad que la jubilación parcial presentaba para el empresario como mecanismo de renovación de la plantilla, permitiéndole reducir significativamente la jornada (y el salario) de trabajadores próximos a la jubilación y sustituirlos por relevistas con costes laborales más reducidos y, por otro, en que la jubilación parcial, si bien supone la asunción por el empresario de determinados compromisos (fundamentalmente el de mantener el contrato de relevo), no representaba costes adicionales, sino todo lo contrario, como se ha señalado. Con la nueva regulación esta situación se altera sustancialmente, al verse obligado el empresario que acuerde con sus trabajadores la jubilación parcial a cotizar por la totalidad de la jornada, como si trabajaran a tiempo completo; la cotización completa también se aplica a la aportación de los trabajadores, pero el menor porcentaje a su cargo no parece que haya de tener efecto disuasorio para éstos a la hora de solicitar la jubilación parcial. Es el empresario el principal afectado por esta medida y, probablemente, será más difícil y excepcional que en los convenios colectivos se recoja la obligación incondicionada a su cargo de aceptar el pase a la jubilación parcial de sus trabajadores.

La aplicación de esta cotización del 100% se somete a un período transitorio (disp. transit. 22.ª LGSS), en cuya virtud dicho 100% de cotización se alcanzará en 14 años, de acuerdo con la siguente escala:

- Durante el año 2013, la base de cotización será equivalente al 30% de la base de cotización que hubiera correspondido a jornada completa.

- Por cada año transcurrido a partir del año 2014 se incrementará un 5% más hasta alcanzar el 100% de la base de cotización que hubiera correspondido a jornada completa.

En ningún caso el porcentaje de la base de cotización fijado para cada ejercicio en la escala anterior podrá resultar inferior al porcentaje de actividad laboral efectivamente realizada.

En cuanto a la problemática que puede plantear la aplicación de esta obligación a jubilaciones parciales constituidas con anterioridad a la entrada en vigor de la L. 27/2011 (1 de enero de 2013), teniendo en cuenta que no se trata en puridad de un requisito de acceso a la jubilación parcial que debe concurrir únicamente en el momento de su constitución, sino de una obligación existente durante todo el período a que la misma se extienda, es objeto de comentario al analizar la entrada en vigor del nuevo régimen jurídico.


Fragmento extraído de la monografía:


 
Anuario Laboral 2014