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La polémica de los falsos becarios
Pere Vidal Lopez -12/06/2017-06:00
  • Siete de cada diez becarios reconocen tener una carga laboral equivalente a la de un trabajador contratado
  • Deberemos estar a lo estipulado en el Convenio de Cooperación Educativa suscrito entre la empresa y el centro formativo

En el marco del Día Internacional del Becario, celebrado el 8 de mayo y envuelta por la polémica suscitada por algunas informaciones periodísticas sobre las condiciones de los denominados stagiers en algunos reputados restaurantes, hemos conocido datos como que el 58% de los alumnos en prácticas en nuestro país no percibe ningún tipo de remuneración, según el informe The Experience of Traineeships in the UE (La experiencia de los becarios en la Unión Europea), publicado a instancias de la Comisión Europea. El mismo estudio asegura que siete de cada diez becarios reconocen tener una carga laboral equivalente a la de un trabajador contratado.

Ante tales datos, no se han hecho esperar las reacciones, tachando la figura del becario o del estudiante en prácticas, de explotación del Siglo XXI, esclavismo moderno, entre otros calificativos similares. Sin embargo, desde una perspectiva estrictamente jurídico-laboral, debemos alejarnos de tales valoraciones, al tiempo que nos corresponde aclarar algunos conceptos.

1.- ¿Qué es un becario y qué un falso becario? Para empezar, la clave para distinguir entre la verdadera beca o prácticas académicas externas y contrato de trabajo, es que la finalidad perseguida en aquéllas, no estriba en beneficiarse de la actividad del becario, sino en la ayuda que se presta en su formación.

Es decir, el rasgo diferencial de las prácticas académicas externas es su finalidad primaria de facilitar el estudio y la formación del becario y no la de apropiarse de los resultados o frutos de su esfuerzo o estudio, con el objetivo prioritario de obtener de ellos una utilidad en beneficio propio (Sentencia del Juzgado de lo Social núm. 28 de Madrid, de 30 de diciembre de 2015).

De ahí, que las "labores encomendadas al becario deben estar en consonancia con la finalidad de la beca y, si no es así y las tareas que se te ordena realizar integran los cometidos propios de una categoría profesional, la relación entre las-partes será laboral" (Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de noviembre de 2005).

Es decir, deberá prevalecer la finalidad formativa del becario. Y en cualquier caso, el beneficio que pueda obtener la empresa debe ser una consecuencia secundaria o accesoria, pero en ningún caso la finalidad primordial de las prácticas.

Todo lo anterior lo encontramos expresamente plasmado en el Real Decreto 592/2014, de 11 de julio, por el que se regulan las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios, que en su artículo 2.3 establece que, “dado el carácter formativo de las prácticas académicas externas, de su realización no se derivarán, en ningún caso, obligaciones propias de una relación laboral, ni su contenido podrá dar lugar a la sustitución de la prestación laboral propia de puestos de trabajo”.

¿Y tienen derecho a una remuneración? Los verdaderos becarios, de entrada, no. Pues así lo dispone el propio artículo 9.1 del citado Real Decreto, cuando proclama los derechos y deberes de los estudiantes en prácticas, indicando expresamente que “durante la realización de las prácticas académicas externas, los estudiantes tendrán los siguientes derechos: a percibir, en los casos en que así se estipule, la aportación económica de la entidad colaboradora, en concepto de bolsa o ayuda al estudio”.

Por lo tanto, deberemos estar a lo estipulado en el Convenio de Cooperación Educativa suscrito entre la empresa y el centro formativo, que podrá estipular, o no, el derecho a una aportación económica en concepto de bolsa o ayuda al estudio.

¿Y qué es un Convenio de Cooperación Educativa (el conocido como convenio de prácticas? Con carácter general, es un acuerdo entre la Universidad o centro formativo, el alumno y una organización empresarial, que permite a los estudiantes poder disponer de una estancia de prácticas profesionales realizando una actividad de naturaleza formativa para que fomenten su carrera profesional. El convenio viene a recoger las condiciones, derechos y deberes de las prácticas.

¿Qué consecuencias puede tener la declaración de un falso becario? Estaríamos ante una relación laboral indefinida, con las consecuencias que indicamos, a título no exhaustivo: (I) regularización de su situación laboral como trabajadores de la empresa, incluyendo la adecuación de la retribución y demás condiciones a las establecidas en el Convenio Colectivo, pactos de empresa y Estatuto de los Trabajadores. En caso de extinción, serían de aplicación las reglas en materia de despido; (II) regularización de su situación en Seguridad Social, lo que incluye el alta en el régimen general, junto con el abono de las cotizaciones dejadas de realizar, pudiendo ser requeridas las cotizaciones dejadas de practicar en los últimos cuatro años, con el recargo correspondiente; y por último, (III) acta de infracción administrativa, por no haber ingresado, en la forma y plazos reglamentarios, las cuotas correspondientes ante la Tesorería General de la Seguridad Social.

¿Qué precauciones deberán adoptar las empresas para evitar la declaración de falsos becarios en su plantilla? Nuestros tribunales, entre otras, en la sentencia del TSJ de Galicia de 30 de enero de 2014, han entendido que no existe beca real sino relación laboral, basándose en datos fácticos tales como: la carencia de tutores o supervisores, la organización autónoma del trabajo, la existencia de períodos muy largos ostentando la categoría de becario, o bien el desarrollo de muchas más funciones de las contempladas en el acuerdo de cooperación.

¿Y si finalmente la empresa decide contratar al becario, qué consecuencias puede tener? Si estábamos ante un verdadero becario, tal y como dispone el artículo 2.4 del citado Real Decreto, “el tiempo de las prácticas no se computará a efectos de antigüedad ni eximirá del período de prueba”, salvo que en el Convenio Colectivo de aplicación se establezca expresamente lo contrario.

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