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Sentencia A.P. Ciudad Real 156/2012 de 8 de junio


 RESUMEN:

Contrato de seguro: Seguro de accidentes. Riesgos cubiertos. Estimación. Fallecimiento por infarto de miocardio. Debe comprenderse dentro del seguro de accidentes cuando tenga su génesis en una causa externa acreditada el carácter externo e inmediato de la causa invocada, carga de trabajo y estrés.

CIUDAD REAL

SENTENCIA: 00156/2012

AUDIENCIA PROVINCIAL

SECCION SEGUNDA

CIUDAD REAL

RECURSO DE APELACION CIVIL 120/2012-J.A.

Autos: Juicio ordinario n.º 169/2010

Juzgado de Primera Instancia número 2 de Alcázar de San Juan.

Ilmos. Sres.

Presidente:

D. IGNACIO ESCRIBANO COBO.

Magistrados:

D. FULGENCIO VICTOR VELAZQUEZ DE CASTRO PUERTA.

D. JOSÉ MARÍA TAPIA CHINCHÓN.

D.ª ENCARNACIÓN LUQUE LÓPEZ.

SENTENCIA N.º 156/12

En Ciudad Real a ocho de junio de dos mil doce.

VISTO en grado de apelación ante esta Sección 2.ª, de la Audiencia Provincial de CIUDAD REAL, los Autos de PROCEDIMIENTO ORDINARIO 169/2010, procedentes del JDO.1A.INST.E INSTRUCCION N.2 de ALCAZAR DE SAN JUAN, a los que ha correspondido el Rollo de apelación civil 120/2012, en los que aparece como parte apelantes/apelados, D.ª Salome, D. Ceferino, D. Imanol, representados por la Procuradora de los tribunales, Sra. MARIA DEL CARMEN BAEZA DIAZ PORTALES, asistido por el Letrado D. ANTONIO SANCHEZ-TORIL RIVERA, y como parte apelante/apelado, MAFPRE VIDA DE SEGUROS Y REASEGUROS SOBRE LA VIDA HUMANA, representado por el Procurador de los tribunales, Sr. D. JUAN VILLALON CABALLERO, asistido por el Letrado D. FLORENCIO ORTIZ NO VILLO, siendo el Magistrado Ponente el Ilmo. D. FULGENCIO VICTOR VELAZQUEZ DE CASTRO PUERTA.


ANTECEDENTES DE HECHO


 
Primero.—Se aceptan los antecedentes de hecho de la sentencia apelada.

Segundo.—Seguido el juicio por sus trámites legales ante el Juzgado de Primera Instancia n.º 2 de Alcázar de San Juan, por el mismo se dictó Sentencia con fecha 28 de abril de 2011, cuya parte dispositiva dice:

"En la demanda presentada por la Procuradora D.ª Ana Isabel Díaz-Hellín Gude, en representación de D.ª Salome, D. Imanol y D. Ceferino, contra Mapfre Vida, hago los siguientes pronunciamientos:

Primero.—Estimo parcialmente la demanda, condenado a la demandada a abonar a los actores la cantidad de 100.000 euros, más el interés legal previsto en el artículo 20 de la LCS que se devengará desde la presente resolución hasta su completo pago.

Segundo.—No procede un especial pronunciamiento sobre las costas causadas."

Notificada dicha resolución a las partes, por las partes se interpuso recurso de apelación y cumplidos los trámites correspondientes fueron remitidos a este Tribunal donde han comparecido los litigantes, sustanciándose el recurso en la forma legalmente establecida, señalándose para el acto de la votación y fallo el día 8 de junio de 2012.

Tercero.—En la tramitación de este procedimiento se han observado las prescripciones legales.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


 
Primero.—La sentencia apelada estimó parcialmente la demanda en la que se ejercita por los beneficiarios acción dirigida a que se le abonase la indemnización convenida para el caso de fallecimiento por accidente (100.000 €) en la póliza de seguro de accidentes que tenía concertada con la entidad demandada desde febrero de 2.002 y que se había prorrogado anualmente al tiempo que impone los intereses del artículo 20 de la L.C.S. desde su dictado. Considera, en apretada síntesis, que ha quedado probado que el fallecimiento del asegurado a causa del infarto agudo de miocardio que sufrió el día 30 de julio de 2.007, hecho no controvertido, se integra dentro del concepto de accidente a los efectos de la citada póliza y ello por cuando ha quedado acreditado pericial y testificalmente que no se deriva de un factor de riesgo y trae causa en un hecho externo, la situación de carga de trabajo y estrés que soportaba en ese momento; igualmente excluye la imposición de los intereses del artículo 20.3 de la citada L. C. S. por entender que existe un debate razonable sobre la cuestión debatida y no efectúa especial pronunciamiento sobre costas.

Frente a la misma se alzan ambas partes. La actora impugnando exclusivamente el pronunciamiento referido a la no imposición de costas, extremo que combate en base a dos argumentos, que existe una estimación total de la demanda y una interpretación inadecuada del artículo 394 de la L.E.C. y de la jurisprudencia. Y la entidad aseguradora que señala como motivos de su impugnación; primero, la existencia de error en la valoración de la prueba por parte de la juzgadora a quo al no ser el infarto una causa externa, inmediata e independiente a los factores orgánicos, y segundo, la aplicación indebida del artículo 100 de la Ley de Contrato de Seguro.

Segundo.—Planteado el debate en los términos expuestos, procede invertir, por obvias razones de índole procesal, el examen de los recursos y comenzar por el articulado por la entidad aseguradora.

La cuestión central de este pleito, esto es la consideración del infarto de miocardio como accidente o no a los efectos del artículo 100 de la L.C.S., requiere traer a colación el completo estudio que la resolución recurrida de la doctrina jurisprudencial existente sobre la materia y a la que únicamente cabría añadir la más reciente y última sentencia del Tribunal Supremo de 7 de junio de 2.011 que ha recogido la reiterada doctrina legal contenida en la sentencia de 27 de noviembre de 2.003 (sentencias de 5 de marzo de 1992, 13 de febrero y 19 de abril de 1996, 23 de octubre de 1997, 20 de junio de 2000, 5 de junio de 2001, 14 de noviembre de 2002 y 11 de noviembre de 2003, entre otras) y que considera aun cuando los supuestos de infarto de miocardio como las lesiones de cerebro-vasculares no están comprendidos en los supuestos del artículo 100 de la Ley de Contrato de Seguro, salvo estipulación, sin embargo, deben comprenderse dentro del seguro de accidentes cuando tengan su génesis en una causa externa; y a tal efecto se ha tomado en consideración la causa inmediata consistente en la presión y el "stress" consecuencia del aumento de trabajo (sentencia de 14 de julio de 1994), el esfuerzo físico en el desarrollo del trabajo para el que se hallaba capacitado (sentencia de 27 de diciembre de 2001), y el esfuerzo y tensiones en el desempeño del trabajo (sentencia de 27 de febrero de 2003), etc.

Conforme a la referida jurisprudencia la consideración del infarto como accidente, tal y como ya hemos dicho en otras ocasiones en esta Audiencia, (sentencias de esta Sección de 15 de septiembre de 2.011 o de la Sección Primera de 31 de marzo de 2.010, por citar las más recientes), requiere la acreditación del carácter externo de la causa que lo motiva, característica consustancial al propio concepto de accidente, y la doble consideración, de que, por un lado, el infarto, de por sí, no es accidente a los efectos del seguro, y, por otro, se ha requerido, además de la prueba por parte del demandante del carácter exógeno de la causa, la de inmediatez en su manifestación (STS de 21 de mayo de 2.008).

Tercero.—Sobre esas bases, esta Sala debe examinar si hay prueba concluyente de que el carácter externo e inmediato de la causa invocada, carga de trabajo y estrés que padecía el asegurado, ha provocado el infarto.

Es verdad que la actividad probatoria nos ha revelado que el accidente infarto se produce cuando, un domingo, el asegurado estaba durmiendo.

Mas también lo es que el hecho sucede en un momento en el que la actividad laboral del mismo, titular de un taller de maquinaria de bodega, se encontraba en el momento más importante del año a punto de iniciarse la temporada de vendimia, periodo de mayor actividad laboral, y que el asegurado, a diferencia de lo que acaecía otros años, no contaba con la colaboración de su socio, al dedicarse a otras ocupaciones y ser él quién soportaba el peso del negocio.

En ese escenario, la situación singular de cansancio, agobio y estrés que revelan uniformemente las testificales padecía el asegurado en esa época, y que corrobora la pericial judicial no sólo al excluir la consideración de la hipertensión que padecía por encontrarse controlada como un factor endógeno del infarto y el tabaquismo, nos deben llevar a concluir que no existe el error valorativo al que alude la entidad aseguradora ni por ende la infracción de precepto legal esgrimida y a desestimar su recurso.

Cuarto.—En relación con el recurso articulado por la parte actora, circunscrito únicamente al pronunciamiento que sobre costas contiene la sentencia de instancia, es preciso indicar que, a tenor de lo establecido en la misma, la no imposición de costas se basa exclusivamente en que existe una estimación parcial de la demanda por cuanto no se ha condenado a la aseguradora a abonar los intereses en los términos del artículo 20.3 de la L.C.S. sino sólo desde la fecha en que se dicta la resolución.

Pues bien, siendo esa y no otra (como bien podría haberlo sido en coherencia con lo expuesto en el quinto de los fundamentos de la sentencia la existencia de serias dudas de hecho o derecho), la razón de la no imposición de costas, este Tribunal entiende que dicha decisión sustentada en la no imposición de tal recargo legal del art. 20.3 de la L.C.S es irrelevante en orden a determinar el grado de estimación de la demanda y ello porque aunque nada se hubiera pedido expresamente por la demandante, ha de tenerse en cuenta que el citado precepto, tras la modificación llevada a cabo por la Disposición Adicional Sexta de la Ley 30/1995, ordena en su apartado 4 que el recargo "se impondrá de oficio por el órgano judicial", por lo que es obvio que no se necesitaba el ruego expreso de la parte perjudicada para el examen judicial de la eventual pertinencia de la imposición del recargo, de tal suerte que a pesar de no haberlo pedido el juzgador debe pronunciarse sobre dicho extremo, y en tal caso ni siquiera podría sugerirse que la estimación hubiera sido parcial, por lo que no ha de correr peor suerte en esta vertiente el demandante que formuló dicha petición, pese a ser innecesaria, por el mero hecho de ser rechazada cuando en todo caso habría una estimación sustancial de la demanda.

Por todo ello, el recurso planteado por los actores debe ser acogido.

Quinto.—Al desestimarse el recurso planteado por la entidad aseguradora y estimarse el deducido por la actora, procede imponer el pago de las costas causadas por el primero a la parte apelante y no efectuar especial imposición en cuanto a las ocasionadas por el articulado por la demandada, todo ello de conformidad con el artículo 398.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Vistos los preceptos citados y demás de aplicación


FALLAMOS


 
Desestimamos íntegramente el recurso de apelación formulado por la representación legal de Mapfre Vida S.A. y estimamos el formulado por la representación legal de Salome, Imanol y Ceferino, ambos contra la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia Número Dos de Alcázar de San Juan con fecha veintiocho de abril de dos mil once en los autos de los que dimana el presente rollo, que se revoca únicamente en el sentido de imponer el pago de las costas causadas en primera instancia a la parte demandada y todo ello con expresa imposición de las costas causadas en esta alzada como consecuencia del recurso planteado por Mapfre Vida S.A. a dicha parte y sin hacer especial pronunciamiento en cuanto a las ocasionadas por el deducido por la parte actora.

Devuélvanse los autos originales al Juzgado de su procedencia, con testimonio de la presente resolución, para su ejecución y cumplimiento y a los efectos legales oportunos.

Así por esta nuestra sentencia, la pronunciamos, mandamos y firmamos.

PUBLICACION.- Dada y pronunciada fue la anterior Sentencia por los Ilmos. Sres. Magistrados que la firman y leída por el Ilmo. Sr. Magistrado Ponente en el mismo día de su fecha, de lo que yo el Secretario certifico.


Este documento reproduce el texto oficial distribuido por el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ). Lex Nova se limita a enriquecer la información, respetando la integridad y el sentido de los documentos originales.
 
 
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